Raíces. Carta N# 13

El Alba que amanece no es el mismo

que un diciembre me vio nacer.

 

Mar lava mis lágrimas y

sirve de transporte para algún

“te extraño” atorados en mis ojos.

Llévalos a su destino.

 

Aún sigue el año cagándose entre

verano e inviernos, solo queda soñar.

 

Invierno, vistes de novia las calles,

solo te puedo soñar.

Olvidé ese velo blanco

para extrañar y odiar las cosas

que no tengo, que no he hecho.

 

Lluvia decembrina, riegas mi sueño de

semillas que no germinan, para florecer

en la maldita primavera que no conocí

y que me permita la vida con desfachatez

volver a dormir en mis raíces.

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