Pacifico. Carta N° 12

Mar, llévate mis lágrimas y

transfórmalas en algún coral verdoso.

 

Limpia la impureza de mis pies

y el simulado rastro

que van dejando.

 

Soy muevo viéndote, crecí

del otro lado en las tranquilas costas caribeñas.

 

Mar hoy no te escucho.

 

Hice la procesión para deleitarme

en tus violines de oleajes, y tu inmóvil.

 

Tengo poco que ofrecerte,

un par de lágrimas con sabor a te extraño,

unos abrazos fundidos en adioses,

una…     una sonrisa extraviada.

 

Llévame contigo mar,

hasta que una corriente aviente mi golpeado cuerpo en Atlantis

o hasta que vuelva a la tierra que me vio nacer.

 

Mi cabello se alegra de tenerte cerca,

mira cómo corre de un lado a otro,

no sabe a dónde mirar, por todos lados eres majestuoso.

 

Mar, déjame dormir es tu oscuridad

y que al amanecer

yo haya llegado a casa,

prometo no roncar esta noche.

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